¿Sirve el corrector de postura para corregir la cifosis?

¡Hola a todos! Si eres de esas personas que sufres de cifosis o te ves que tienes los hombros un poco tirados hacia delante, quiero compartir contigo un artículo de opinión y científico que puede serte pero que de muy buena ayuda para entender un poco que es la cifosis y si este corrector de postura que tanto se vende por Internet es efectivo. ¿Te interesa? ¡Pues vamos al lío!

Para empezar, ¿Qué es la cifosis?

Si lo miramos desde un plano sagital (o lateral de nuestro cuerpo humano), la cifosis es aquella patología que se presenta como una curvatura en la parte torácica de nuestra columna donde a veces se relaciona con la joroba de Dowager (Katzman, Wanek y Sellmeyer, 2010).

¿Cuál es el origen de la cifosis?

La forma en que se desarrolla la cifosis no está del todo clara, no obstante es posible que pueda ser debido al debilitamiento de determinados músculos que causan este patrón (Chicharro y Sánchez, 2014).

¿Qué consecuencias puede producir una cifosis en nuestro día a día?

Esta condición afecta a la movilidad de nuestras articulaciones, y contiene más probabilidades de padecer fracturas vertebrales por compresión (Kado, Huang, Barret, Greendale, 2005 y Kado, et alt., 2007).

¿Tiene algo que ver la cifosis con la lordosis?

El hecho de padecer cifosis puede desempeñar unas malas compensaciones que generan lordosis por el hecho de obtener estos cambios posturales, además otro aspecto en el que puede afectar es en la funcionalidad y movilidad del hombro (Balzini, et alt., 2003).

¿Cuál tiene más prevalencia de padecer cifosis? ¿Los hombres o las mujeres?

A partir de los 40 años de edad empieza incrementarse la cifosis y suele haber más tendencia por parte de las mujeres a padecerla, incluso se confirma que puede variar de entre un 20% a 40% entre ambos sexos (Takahashi, et alt., 2005 y Kado, et alt., 2004).

¿Qué tratamiento podríamos realizar para prevenir la cifosis?

Varios estudios confirman que la hipercifosis (muchos más severa que una cifosis) puede ser causa y efecto de tener una musculatura extensora espinal débil (Katzman, Wanek y Sellmeyer, 2010). Músculos extensores de la columna vertebral como el músculo iliocostal, músculo longísimo y esplenio partiendo de su tracto lateral, más los músculos que forman el tracto medial como los músculos interespinosos espinoso, semiespinosos y multífidos entre otros, son los que forman en su conjunto la musculatura extensora espinal y es donde sería necesario trabajarlos para evitar en gran medida esta patología.

 ¿Qué papel puede jugar la actividad física en esta patología de cifosis?

Hay estudios que demuestran que el hecho de realizar ejercicios que impliquen la extensión de la columna, favorece ciertos cambios en la columna vertebral, los cuales mejoran el pronóstico y reduciendo así la cifosis. De hecho, se establecieron ejercicios de extensión del tronco con la ejecución de 10 repeticiones durante 5 días a la semana durante un año y mostraron resultados de mejora viendo que el número de fracturas por compresión vertebral disminuyó significativamente cuando compararon con el otro grupo que no había hecho la realización de ejercicios, pero es que además los resultados se demostraron después de 10 años de la intervención, lo cual denota que el ejercicio físico causó un efecto beneficioso a largo plazo en este tipo de patologías (Katzman, Wanek y Sellmeyer, 2010).

También otro aspecto que considero importante mencionar en el campo de la actividad física es sobre la musculatura pectoral y los flexores de cadera los cuales tienen una estrecha relación con la patología de cifosis. Dentro de lo que me he informado, no se ha demostrado hasta ahora por el momento que la musculatura acortada tanto del pectoral como de los músculos flexores de la cadera favorezca la cifosis, como tampoco la cifosis desencadena que estos músculos se vean más acortados. No obstante, lo que sí que queda claro es que el papel que puede jugar la actividad física en esta patología es importante y podemos mejorar la flexibilidad de estos músculos para así mejorar en esta patología.

De hecho hay un estudio, que demuestra que realizar 3 meses de actividad física en diferentes maneras de trabajar en personas con cifosis de 50º, mejoró en un 11% la cifosis que tenían anteriormente (Katzman, et alt., 2007).

Contraindicaciones que puede establecer la actividad física en esta patología de cifosis

Hay ciertas contraindicaciones que se han de tener en cuenta cuando tenemos este tipo de patología, y es en el hecho que establecer ejercicios que impliquen una flexión del tronco no es para nada recomendable de realizar porque implicamos y comprometemos todavía más la columna.

¿Podríamos realizar actividades como el yoga para mejorar a cifosis?

El yoga se ha demostrado que puede mejorar en un 4,4% en la curva de la cifosis en personas que tienen 40º de cifosis realizando 3 clases de yoga a la semana durante 6 meses (Greendale, et alt., 2009).

¿El rodillo podría servir para la cifosis?

A parte del yoga, el rodillo es un fantástico material para mejorar la cifosis, ya que con ello mejorarnos las fascias y se ha demostrado que puede ser beneficioso para contrarrestar la cifosis utilizando técnicas de movilización miofascial, espinal y escapular, las cuales se han demostrado que mejoran la alineación postural en pacientes con hipercifosis (Davis, 2002 y Lewis, Erhard y Drysdale, 2008 y Roehrig, 2006). Si quieres saber cómo utilizar estas técnicas del rodillo puedes pinchar aquí.

¿Sirve el corrector de postura para corregir la cifosis?

¡Ahora sí! Eso es eso lo que querías oír ¿verdad? Pues te diré que es curioso mencionar que con este material se realizó un estudio aleatorio de 62 mujeres con osteoporosis y con una cifosis de 60º o más para probar esta órtesis durante 2 horas al día durante 6 meses. Cuando acabaron el estudio y observaron los resultados, resultó ser que hubo una disminución de un 11% en el ángulo de la cifosis, un aumento de la fuerza de los músculos extensores espinales y una mejora en el equilibrio postural (Pfeifer, Begerow y Mine, 2004).

No obstante, el único inconveniente que tuvo este corrector de postura reside en el hecho de que no proporcionó los efectos beneficiosos que conlleva realizar ejercicio físico sobre los huesos (Balsalobre-Fernandez y Jimenez Reyes, 2014).

Pero de todos modos, vemos que la combinación del ejercicio físico junto con el corrector de postura podría generar un gran beneficio para corregir este problema.

Y dime ahora, ¿Qué piensas sobre el corrector de postura? ¿Crees que lo llevarías en tu día a día para corregir la cifosis o harías la práctica de ejercicio físico para corregirla? ¿O la combinación de ambos métodos?

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Un gran saludo.

Albert Montasell Benítez

Entrenador personal y especialista en pérdida de peso.

Tú naces, tú construyes, tú conquistas. Consigue el cuerpo que deseas.

2 comentarios en “¿Sirve el corrector de postura para corregir la cifosis?”

  1. Muy buen artículo! Me a gustado saber que funciona y que lo puedo compaginar con ejercicios de extensión de columna porque no me quería comprar el corrector y llevarlo puesto para nada! Muchas gracias!

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    • ¡Hola Juancarlos! 🙂 Me reconforta saber que te haya servido este artículo. No ha sido fácil encontrar información al respecto y hay muy pocas publicaciones científicas en relación con este tema. Muchas gracias por comentar, se agradece mucho. ¡Un gran abrazo!

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