¿Qué ejercicios realizar cuando tenemos displasia de cadera?

¿Te gustaría saber que es la displasia de cadera y que ejercicios serían los adecuados para poder mejorarla? Pues a continuación vamos a entrar en detalle y te voy a contar que es esta patología y cuáles serían los remedios más conservadores para poder mejorarla. ¿Empezamos?

¿Qué es la displasia de cadera?

Para entenderlo todo mejor, la displasia de cadera vendría a ser un amplio aspecto de condiciones patológicas donde se incluye desde una cadera inestable, una luxación irreductible hasta una subluxación de la misma cadera.

¿Qué tipos de displasia de cadera hay?

Obviamente habrá diferentes tipos de displasia, pero hoy en este artículo nos vamos a centrar en las displasias más típicas. En este caso de displasia de cadera se pueden dividir en 3 tipos:

Displasia de cadera luxada

Aquí la cabeza del fémur se encuentra desplazada del acetábulo.

Displasia de cadera luxable

La cabeza del fémur se encuentra en el acetábulo, pero puede ser desplazada con algún movimiento, pudiendo caber la posibilidad de que se pueda reducir posteriormente.

Displasia de cadera subluxable

La cabeza femoral se encuentra en el acetábulo, pero se puede desplazar con la acción de algún movimiento sin que ello se desplace completamente del acetábulo.

(Víctor Mauricio Axotla Baena, David Gonzalez Aceves y Sergio Gómez Llata García, 2000)

La displasia de cadera o subluxación de cadera en una de nuestras dos extremidades, aparte de causar una disfunción genérica en nuestras extremidades, es una de las patologías más asociadas a una disminución del nivel de actividad física, además de ser el causante de una mayor probabilidad de riesgo de padecer osteoartritis (Louise Mortensen, et alt., 2018).

¿Haría falta la operación para solucionar la displasia de cadera?

Ciertamente, dependerá de cada caso en concreto, pero sin embargo se prefiere más la operación quirúrgica que un tratamiento conservador haciendo que mejore la función y la calidad de vida del paciente (Louise Mortensen, et alt., 2018).

¿Qué prevalencia hay de que vuelva a aparecer una displasia de cadera después de la operación?

Cuando hablamos de la fase postoperatoria, según Mortensen (2018) confirma que puede haber una prevalencia de complicaciones de un 15% en todos los casos, siendo que de 4 a 12 años posteriores a la operación de los pacientes todavía pueden presentar dolor así como también la reducción de su función física.

¿Qué ejercicios deberíamos hacer cuando tenemos displasia de cadera?

A pesar de que el ejercicio físico puede tener efectos positivos para pacientes con osteoartritis respecto a la fuerza muscular y a la función física, se ha demostrado que puede incrementarse y mejorar la fuerza de los músculos de la cadera antes de la operación sin necesidad de pasar a una operación de osteotomía (Holstege, Lindeboom y Lucas, 2011).

De hecho, un programa de entrenamiento de resistencia con peso progresivo es factible para pacientes con displasia de cadera haciendo que mejore los niveles de dolor, en el rendimiento funcional y en la fuerza de la articulación, como también en los mismos resultados de los pacientes (Louise Mortensen, et alt., 2018).

Ejercicios como prensa de piernas, flexión de isquiotibiales y extensión de rodilla son los ejercicios que se han llevado a cabo en este estudio donde hemos mencionado que un programa de resistencia progresivo es factible para pacientes con displasia.

No obstante, cabe mencionar que estos ejercicios no eran del todo específicos para el tratamiento de esta patología, pero que sin embargo se han demostrado que son beneficiosos para este tipo de caso (Louise Mortensen, et alt., 2018).

Cabe destacar que para una displasia de cadera deberíamos reforzar todos aquellos músculos que generen una estabilidad en la articulación coxofemoral y el glúteo medio es uno de los principales que cumple esta función por su estructura anatómica (Platzer, 2009).

Sin embargo, se ha de tener en cuenta que para ejercitar este tipo de músculo es muy fácil caer en ejercitar otras partes musculares como el tensor de la fascia lata, el cual es un músculo muy tónico donde puede generar posturas que generen valgo en nuestras rodillas y ser insaludable sobre todo a lo que respecta a nuestras rodillas, especialmente en el caso de la mujer, puesto que tiene las caderas más anchas y crean ese patrón más fácilmente si lo comparamos con el del hombre (Chicharro y Sánchez, 2014).

Conclusión

Repasando los puntos anteriores que hemos explicado, comentar que según las investigaciones que he realizado sobre que ejercicios serían los más convenientes para displasia de cadera, comprenderían por el momento ejercicios de resistencia con peso sobre aquellos músculos que generen una estabilidad en nuestra articulación coxofemoral.

Por otro lado, cabe mencionar que ejercicios como el press de piernas, flexión de isquitobiales y extensión de rodillas serían igual de factibles aunque no sea del todo específicos y concretos para este tipo de patología.

Obviamente, esto es una información que comparto en mi blog sobre este caso basándome en el conocimiento que nos lleva la ciencia, pero sin duda encomiendo para aquellas personas que tengan este tipo de casos que se pongan en manos de médicos y profesionales relacionados con este sector antes de iniciar un programa de estas características.

Espero que este artículo os haya ayudado a ver un poco más sobre este tema.

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Un gran saludo.

Albert Montasell Benítez

Entrenador personal y especialista en pérdida de peso.

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